—Venga hermana, levanta el trasero que se te está poniendo como un pandero.
—No te han dicho que no debes molestar a una mujer embarazada. Vete a freír espárragos y déjame tranquila.
Alexis resopló sonoramente. Desde hacía unos veinte días estaba compartiendo casa con su hermana. Y aunque tenía que admitir que le encantaba su compañía tenía que hacer grandes esfuerzos para sacarla del apartamento. Cuando la había recogido en el aeropuerto había querido hacer unas cuantas llamadas para exigir