Y él le debía unas cuantas a ese malnacido. Aunque también tenía que agradecerle. De no haber dejado a Elena, ahora esa increíble mujer no sería suya. Ni estaría gestando a su bebé.
—No eres bienvenido aquí. Te sugiero que vuelvas por el camino donde viniste sino quieres que te saquen a rastras.
Felipe dejó que su autoridad quedara impregnada en cada sílaba. Se puso en el medio entre ese hombre y su mujer pues quería el menor contacto posible. No quería un enfrentamiento público porque al fina