Felipe esperó que estuvieran fuera del alcance de oídos chismosos para hablar. Esos pocos minutos hasta que llegaron al elevador los utilizó para controlarse un poco. Parecía un adolescente con las hormonas alborotadas, con un calentón que ni mil duchas congeladas le quitarían. Se había sentido orgulloso al contemplar a su princesa guerrera plantándoles cara a todos. No se había dejado avasallar.
—¿Y eso que fue? Te saliste completamente del papel. Pero siendo sincero nunca había visto una actu