CAPÍTULO 118: LA PRUEBA
La mansión Salvatore se encuentra en un silencio reconfortante cuando regresan del almuerzo. Katherine se siente exhausta, no solo por el día agitado sino también por la emoción de saber que espera un niño. A pesar de que Anthony no lo ha expresado con efusividad, ella ha notado el brillo en sus ojos, la forma en la que su mano se ha posado sobre su vientre con posesividad, como si ya sintiera la responsabilidad de proteger a su hijo incluso antes de que nazca.
—Deberías