CAPÍTULO 102: FURIA CIEGA
El pecho de Anthony se expande y se contrae con fuerza. El odio lo consume. No es solo enojo, no es solo rabia… es algo visceral, algo que le ruge en las entrañas como un animal herido.
—Ese hijo de perra… —gruñe.
No es suficiente. No hay insulto en el mundo que haga justicia a lo que siente.
Quiere matarlo. No… lo va a matar.
Lo hará sufrir. Hará que suplique por su miserable vida antes de arrancársela.
Cada músculo en su cuerpo está tenso, tan duro como el acero. Su