Dakota Jobe
Nunca me he sentido tan avergonzada después de ser abandonada en el altar, excepto ahora, que no tengo idea de como darle la cara a mi jefe. Ese bombón que lo que tiene de arrogante y frío, lo tiene de sexy y hermoso. ¡Oh mi Dios! Ojalá que se haya ido cuando salga. Termino de ajustarme el vestido y coloco las toallitas absorbentes en mis senos para que no me vuelva a ocurrir lo de hace rato. Me tardo más de lo que debo porque quiero llenarme de esperanza que el ya no estará allí.