Imponiendo ímpetu en su lucha, curvó sus dedos en el interior del omega, un intento de encontrar su punto dulce, y cuando un salto desprevenido en conjunto a un gemido bastante apasionado se liberó de los labios rosados, besó el muslo del chiquillo.
— ¿Te gustó ahí, cielo? — Susurró. Los orbes amielados observándolo fijamente, y sus palabras mudas intentando liberarse de alguna u otra manera. No pudiendo contenerse demasiado, Ryle apenas echó un vistazo a su miembro. Estaba rojo y de algún mod