La sonrisa del omega ampliándose mediante los segundos transcurrían, y los pensamientos de Leo nadando en un lago interminable. Cuando admiró aquella mueca irremediablemente feliz, él tragó saliva. De alguna manera, él aún no lograba sentirse del todo bien, y es que el sólo recordatorio de Ryle dañado por su culpa, lo hacía retorcerse fuertemente dentro de sí.
— Perdóname, bebé — susurró, sin pensarlo. Los ojos cariñosos de Ryle pareciendo divertidos, y sus dientes blancos mostrándose en una r