Cuando suspiró tristemente y pensó que lo mejor sería acurrucarse en la cama, su teléfono sonó. Una emoción convulsa trepando por su esófago cuando lo cogió en sus manos y parpadeó de manera rápida. Quería que sólo fuera una persona, pero cuando observó aquel contacto tan familiar y no esperado, formó un puchero involuntario en sus labios.
Darrel.
"Hey, florecitas... ¿Podríamos hablar?"
"Lo siento mucho :("
"Tengo el corazón muy roto, ¿acaso piensas dejarlo así?"
"Debemos hablar"
"¿Puedes