Él no sabía cómo reaccionarían ellos ante la idea de conocer a Leonidas , y realmente esperaba que no se saliese nada de sus manos. De igual forma, luego de aquella conversación tediosa y desconsiderada que le dio su madre hacía unos días, él no se sentía íntegramente seguro de lo que podría pasar.
Aclarándose la garganta y llevando un bocado de comida a sus labios, el omega tomó una respiración profunda, y tras masticar pausadamente, se dispuso a romper el desagradable silencio— . Quisiera ha