De igual manera, la manta suave que cubría el cuerpo de Ryle , no permitió que éste notase la ligera molestia que Darrel y Joel sintieron al momento de la confesión, y en su lugar, pensó que estaban tan contentos como él. Desde luego, siendo ridículamente inocente, como estaba acostumbrado.
En la calle, y admirando como un auto se detenía justo frente a la universidad, Ryle sintió sus ojos brillar de manera ilusionada. Aquel vehículo podría reconocerlo en cualquier momento, y percibió el desesp