Capítulo 21
[Irida]
El viaje a casa fue extraño, pero estar sentada aquí en este gran comedor es incluso más raro.
Dios, ¿por qué hay tantos? Me miran como si quisieran devorarme. Siento que acabo de entrar en la guarida del león con una correa alrededor del cuello y una sonrisa falsa.
La comida huele bien, por cierto, y también sabe bien, pero me fuerzo a dar cada bocado para excusar el silencio en la habitación. Quizás están tratando de ser amables y no decir cosas…
—Esto es ridículo —dijo un