Al mediodía, Nala Jones aún no se había presentado en mi oficina. Tomó un sorbo de mi café tibio y frunzo el ceño hacia la puerta. Estoy en un estado de limbo y empieza a molestarme.
Presiono el botón de mi teléfono. -Ezequiel-.
-Sí, señor.-
¿Alguna noticia de Walt?
-No señor.-
-Llámalo y vuelve a mí. Dígale que la Sra. Jones debe estar en mi oficina en la próxima hora o es posible que deba reconsiderar su posición.
-Sí, señor.-
Apartó el café, me dirijo a la barra y me sirvo un vaso de whisky