Jeremy añadió entre otros gritos advertencia a su hermano para que no se dejara agarrar por mí. No supe en qué momento había bajado corriendo aquellas escaleras detrás de él pero ahora me encontraba con la mesa de la cocina impidiendo que pudiera golpearlo.
— Linda calmate. — pidió y maldecía pues su respiración seguía normal como si no hubiera corrido.
— Cállate, eres un idiota — me hice a un lado y él se movió al lado contrario — ella es mi mejor amiga y lo sabes.
Rodee la mesa, Mickell s