Capítulo 40 —Sí.
Al oír la petición de Vittorio, Vivienne le mira confundida e incrédula.
- ¿Principessa? - le dice él, aún sujetándole la cara con ambas manos. - Te quiero y, desde el día en que te vi en aquella playa, supe que eras la persona que quería que fuera mía.
Luego llevó las manos de ella a su pecho.
- Vivienne, mi cuerpo es mío. Mi alma es mía. Mi corazón es mío. - Dijo rozando sus labios con los de ella. - Pero yo... soy tuya. Tuya mientras me quieras y para el resto de mi vida. Y quiero que seas mi