POV Mara
A las dos y veinticinco, estoy nerviosa.
Es ridículo. He vivido con este hombre casi ocho meses. Le he visto en pijama, le he visto enfadado porque un plano tenía un error de milímetros, le he visto comer pizza fría. Pero hoy, la idea de que venga a comer a propósito, rompiendo su sagrada rutina laboral, me tiene caminando por el pasillo de un lado a otro como un león enjaulado.
Me he cambiado de ropa tres veces. Al final, me he puesto unos leggings negros (los únicos que no me cortan