Esko decidió dejarlo solo, pasaban las dieciséis horas y sabía que Yannick no despertaría hasta el día siguiente o hasta muy entrada la madrugada, así que no se preocupó demasiado.
Vik por su parte, deseó no tomarse la sopa, pero su estómago lo estaba castigando y no tuvo otra opción más que comerse lo que esa mujercita le trajo. El sudor lo estaba bañando y se sentía asqueroso y como si se fuera a desmayar, pero por muy extraño que se le hiciera se estaba sintiendo realmente bien.
Tomarse la s