Observando a Pedro con su dominante presencia, Estrella se sentía extremadamente contenta en su corazón.
Sus ojos parecían casi derretirse, irradiando una intensidad extraordinaria.
Ser protegida por el hombre que amaba le daba una satisfacción incomparable.
—¡Maldito sea! Parece que sin una lección, no comprenderás el poder de la familia Flores! —Vania se enfureció avergonzada—. ¡Venid! ¡Capturad a este muchacho!
Tan pronto como terminó de hablar, una docena de guardias de la familia Flores se