Un minuto después.
La puerta metálica del probador de presión se abrió y Pedro salió caminando tranquilamente.
Se veía completamente sereno, como si lo que acababa de soportar no fuera una presión cien veces mayor, sino una suave brisa.
—Examinador, ¿debería avanzar de nivel, verdad? —Pedro preguntó con indiferencia.
—¡Por... por supuesto!
Después de un momento de desconcierto, el personal de la federación del camino marcial asintió repetidamente, asustado.
Una presión cien veces mayor, y además