Al día siguiente, por la mañana.
Dentro de la Mansión del Dragón.
Consuelo, vestida con un elegante traje de gala plateado, se miraba en el espejo, sintiéndose incómoda.
Normalmente, ella se inclinaba por atuendos deportivos, uniformes militares o ropa casual.
Esta era la primera vez que llevaba un vestido de gala ajustado.
—Líder, ¡está usted realmente hermosa hoy! Mire su rostro, su figura, ¡simplemente deslumbrante! ¿Qué hombre no quedaría hechizado al verla?
El subjefe Gargantas, parado a su