En la entrada del salón de banquetes.
Leticia, vestida con un elegante traje de noche negro, entró lentamente.
Su rostro deslumbrante, su estatura alta, y su porte elegante y noble.
Ella destacaba de manera impresionante.
Apenas apareció, capturó instantáneamente la atención de la mayoría.
Hubo asombro, alegría, envidia, admiración, e incluso deseos ocultos.
—Prima, si hubiera sabido, no te hubiera acompañado. Me esforcé tanto en arreglarme, y ahora todos te están mirando a ti, dejándome complet