—Justo después de reportarme en la zona militar, pasé por aquí y decidí echar un vistazo —dijo Valente Cedillo con una sonrisa.
—Un placer conocerlo, Sr. Valente.
Leticia, al darse cuenta, se levantó rápidamente para saludar.
—No hay necesidad de tanta formalidad —Valente gentilmente sostuvo el hombro de Leticia, indicándole que volviera a acostarse—. Srta. Leticia, usted está herida, debería descansar más.
—Es solo un pequeño rasguño, nada serio.
Leticia respondió con una sonrisa.
—Leticia, est