A la mañana siguiente.
Cuando Pedro fue invitado a entrar a la Mansión, descubrió que además de Estrella, había un hombre de mediana edad y corpulento en el interior.
El hombre vestía un atuendo negro ajustado, con músculos por todo el cuerpo y nudillos callosos, era obvio que se había entrenado.
—Sr. Pedro, lamento molestarlo de nuevo.
Estrella se levantó para darle la bienvenida.
—Somos amigos, no hay de qué; además, ellos me han llamado específicamente, no puedo evitarlo.
Pedro respondió