En ese momento, muchos comenzaron a mostrar síntomas de envenenamiento. Algunos se sentían mareados, otros sufrían dolores abdominales intensos, y algunos incluso experimentaban convulsiones en brazos y piernas. Aunque los síntomas variaban, todos ellos afectaban gravemente la elaboración de medicamentos. Sin embargo, no había vuelta atrás, solo quedaba aguantar con los dientes apretados.
—Jefe, ¿quién cree que se destacará hoy? —Preguntó de repente un anciano de barba blanca.
—Gregorio y Janeth