—En un lujoso salón privado de un club.
Gedeón, como el jefe, estaba recibiendo calurosamente a un hombre calvo con gafas.
A su lado, varias bellas acompañantes se movían seductoramente, atendiendo con gran cuidado.
—Rogelio, se agradece que haya venido personalmente, esto es una pequeña muestra de mi aprecio, por favor, acéptelo.
Gedeón sacó un cheque, lo colocó sobre la mesa y lo empujó hacia adelante.
El calvo Rogelio solo le echó un vistazo y luego ignoró el cheque, continuando bebiendo de l