Leticia, tras reflexionar detenidamente, finalmente recordó.
Después de beber dos copas en el casino ayer, se desmayó inmediatamente y no recordaba nada de lo que sucedió después.
Pero ahora parece que se salvó.
—¡Todo es culpa de ese maldito Pedro! Si no fuera por sus malas intenciones, tú y tu hermano no habrían sufrido tanto —dijo Yolanda con resentimiento.
—¿Pedro? ¿Qué tiene que ver él? —Leticia se sorprendió.
—¿Todavía no lo sabes? Fue él quien conspiró con el dueño del casino, te drogó, p