En la oficina del presidente del Grupo García.
Leticia tomó un sorbo de café y volvió a sumergirse en el trabajo.
Últimamente, aunque Gedeón no había hecho movimientos abiertos, estaba haciendo travesuras en secreto.
Todo, grande o pequeño, lo dejaba caer sobre sus hombros, dejándola abrumadoramente ocupada, teniendo que trabajar horas extra hasta la medianoche todos los días.
—Srta. Leticia...
En ese momento, una joven asistente tocó a la puerta de repente.
—¿Qué pasa?
Leticia levantó la vista.