Los heridos se desplomaban uno tras otro, tosiendo sangre y gritando en agonía.
Era totalmente imposible detenerlo.
—¡Esto está muy mal! ¡Nuestro abuelo se ha vuelto realmente loco! —Oso gritaba en pánico. En medio de su parloteo, lanzó una mirada acusatoria a Pedro—. ¡Tío! ¡Todo es culpa de ese chico! Él hizo que nuestro abuelo perdiera por completo el control. ¡Captúrenlo ya!
—¡Exacto! Siempre supe que algo andaba mal con ese chico. Definitivamente lo envenenó y eso es lo que ha llevado a nues