—Estrella, ¿aún no has cenado? Vamos, te invito a cenar.
Pedro no respondió y cambió de tema.
—Ahora que lo mencionas, sí tengo un poco de hambre. ¿Papá, por qué no vamos a cenar fuera?
Estrella se volvió hacia él.
—No te preocupes por ellos, cenemos solos —Pedro rechazó la idea de inmediato.
—Eh...
Estrella se quedó un poco desconcertada.
Con su aguda intuición, rápidamente se dio cuenta de que algo no iba bien.
—Estrella, disfruten de su tiempo juntos, nosotros, los viejos, no nos entrometemos