Si no fuera por alguien que la protegía, ella ya habría caído en el "abismo".
—¡Estos desgraciados! ¡Osan forzarte a hacer este tipo de tratos sucios! ¡Qué sinvergüenzas! —Cristóbal se mostró visiblemente molesto al escuchar la historia.
—¿Una simple empresa de entretenimiento se atreve a ser tan audaz? ¿Realmente creen que pueden hacer lo que quieran? —Isidoro también estaba furioso.
—Itzel, tú solo relájate. Nosotros nos encargaremos de esto, sin importar quién sea tu jefe, ¡le haremos ver! —a