Nadie esperaba que Pedro llegara al extremo de golpear a alguien.
Y para colmo, a alguien de Puerta de Basalto.
¡Este tipo realmente tiene agallas!
—¡Pedro! ¿Estás loco? ¿Te atreves a golpear al hijo del Sr. Martín? ¿Acaso quieres morir? —exclamó Marta, con ojos abiertos en sorpresa y rabia.
Golpear a Diego era, sin duda, romper todas las relaciones con Puerta de Basalto de una vez por todas.
—¡Joven! Si quieres morir, no nos involucres. ¿Sabes quién es Diego? ¿Crees que puedes permitirte el luj