Aunque así se decía, ella sabía en su interior. Dada la admiración de su padre por Manuel, al final todo se minimizaría. Nacida en una familia acomodada, no solo consideraba la felicidad momentánea, sino más aún los intereses de la familia.
—Está bien, si el Sr. Héctor te aprecia tanto, seguramente no permitirá que sufras injusticias —Irene asintió, sin insistir más en el tema.
—Irene, vámonos a casa a dormir.
Pedro bostezó, guardó la aguja y se preparó para partir.
—¿Piensas escapar?
En ese mom