—Elvis, ¡sal de inmediato!
El grito repentino resonó por toda la familia Arroyo. La voz, tan alta como un trueno en el cielo, llevaba una intención asesina aterradora y una furia desbordante que parecía no desvanecerse.
—¡Insolente! ¿Quién se atreve a gritar de esa manera?
—¡Maldito insensato, cómo te atreves a hacer alboroto en la familia Arroyo! ¡Atrápenlo de inmediato!
—¡Qué osadía! ¡Esto es inaceptable!
Después de un breve silencio, todos en la sala de reuniones comenzaron a hablar al u