— ¡Hermosa! ¿No me estás entendiendo? ¡Ese tipo es un mentiroso! ¡No vas a conseguir nada bueno de él! —dijo Jaime, tratando de persuadir a Estrella.
Al ver que sus palabras no surtían efecto, Jaime empezó a sentirse inquieto. No podía soportar la idea de que una mujer tan hermosa cayera en las manos de Pedro.
—Oye, no estés molesto. Iré con quien quiera. Esto no tiene nada que ver contigo — dijo Estrella, quien estaba perdiendo la paciencia.
—¡Tú!...
Jaime estaba tan furioso que le hervía la s