—¡Todo ha terminado, todo ha terminado!
Al ver a Ignacio ser arrestado, Cobras se quedó petrificado, su rostro palidecido como un papel.
Desde que el Alcalde Isaac apareció hasta que Ignacio fue detenido, todo sucedió tan rápido, tan repentinamente, que aún no podía recobrar sus sentidos. Lo único seguro era que si el alcalde Isaac no mostraba misericordia incluso con su propio yerno, seguramente tampoco lo haría con él. El que parecía un salvavidas se había transformado en un espíritu mortal