En el camino de regreso, Pedro conducía el auto mientras Estrella se sentaba en el asiento del copiloto. Tania y Dolores, por otro lado, se acomodaban en el asiento trasero.
—Dolores, si alguien vuelve a molestarte, solo díselo a tu madrina. Ella se encargará de ellos, ¿entendido? —Mientras hablaba, Estrella sacaba una toallita húmeda para limpiar la suciedad del rostro de Dolores.
—Mhm, lo tengo claro —Dolores asintió seriamente.
—Dolores, ¿qué te parece si a partir de mañana tu padrino te ense