Reynaldo suspiró ligeramente:
—Ahora solo la flor del inframundo y el Gusano Fénix pueden salvarla. Si Pedro logra traer las hierbas a tiempo, aún hay una gran oportunidad. Si se demora demasiado, la esperanza se desvanecerá cada vez más.
—¡Pedro! ¿Dónde diablos has ido? ¿Por qué no has regresado aún? —Irene, con el rostro bañado en lágrimas, murmuró para sí.
Ella aún no había informado a sus padres sobre esto, temiendo que no pudieran soportar el impacto.
En ese momento, la puerta se abrió de g