Bahía de las Palmeras.
Cuando Delicia solo había oído hablar de este lugar, ya pensaba que debía ser una lujosa extravagancia inimaginable para los forasteros. Pero solo al ver su majestuosidad comprendió por qué era tan codiciado entre los ricos.
Para los de afuera, se decía que era una villa, pero en los ojos de Delicia, parecía más un castillo meticulosamente elaborado. Tan solo estar parada frente a su gran puerta la hacía sentir como si hubiera entrado en un sueño de reinas.
—¿Cuándo compró