Delicia salió del hospital a las tres de la madrugada, después de pasar varias horas allí. Miró a Elena con disculpa: —Lo siento, Elena. —
—Ya está, no te preocupes por eso, — respondió Elena con indiferencia.
Observando las marcas en el rostro de Delicia, Elena solo esperaba poder ayudarla a liberarse de Álvaro lo antes posible. Temía que, si la situación continuaba así, podría terminar en una tragedia. Las personas alrededor de Álvaro no eran nada simples, y Delicia había sufrido mucho a su l