Desgarrándolo y tragándolo en su vientre...
…
Al volver a la oficina, los ojos que la miraban eran diferentes. Sin embargo, dado su estatus, nadie se atrevía a decir nada. Héctor la siguió hasta el interior.
Con un tono de preocupación, dijo:
—Lo de entre tú y el señor Jiménez...
—¿No le has dicho nada al director Néstor? —Delicia retomó la conversación que Héctor había dejado inconclusa.
Héctor negó con la cabeza:
—¡No!
—No hables más.
—Pero...
—Héctor, ¡Royal International no es tan estable