Realmente, Delicia se había equivocado. Si ese hombre hubiera sido tan fácil de dejar atrás, no habría terminado en su vida anterior siendo quemada hasta no quedar ni cenizas.
...
Por la noche, al regresar a Bahía de las Palmeras, el mayordomo recibió a Delicia con gran respeto: —¡Por fin ha vuelto!
—¿Qué sucede? —Delicia entregó su bolso al mayordomo.
Fernando respondió:
—La cena ya está preparada desde hace tiempo.
Mirando el reloj, Delicia notó que era bastante tarde, ya las ocho, bien pasad