Stefan
Ha pasado una semana más desde ese fatídico día en el que tuve que mentirle en la cara a mi padre y a Elizabeth. Lo peor de todo es que después del hospital, no pude saber qué más sucedió con ella, tampoco he logrado descubrir a qué se refería con eso que “en especial yo”, no puedo saber.
Desde el momento en que firmé mi sentencia de esclavitud aceptando el dinero de Joanne para rescatar la empresa, no me ha dado ni un solo momento de paz, pues ha estado cerca de mí casi todo el tiempo,