Stefan
Dos semanas. Ese es el tiempo que llevo sin verla, y es también el mismo tiempo que llevo sin poder dormir, sin poder dejar de pensar en Lizzie.
Todavía no comprendo cómo es que pudo colarse en mis pensamientos de esta manera. Sé que dentro de poco todo lo “nuestro” acabará, y se supone que debería estar aliviado por ello, sin embargo, siento todo lo contrario.
Solo la he llamado un par de veces para decirle cómo estaban las cosas, la curiosidad por preguntarle si se ha vuelto a ver con