Lizzie
Sin siquiera darme cuenta estoy garabateando dibujos al azar en el cuaderno de apuntes de la veterinaria. A lo lejos, la campana de la entrada se agita, avisando que ha entrado otro cliente. Sin embargo, yo estoy lo bastante distraída como para no prestarle atención.
Hace dos días que no veo a Stefan, se supone que hoy irá a mi casa para tener “la conversación” con mi abuela, y solo el hecho de pensar en eso hace que me den ganas de vomitar.
Me sigo preguntando cómo pude volver a acept