POV de Adrian
La ciudad se sentía más afilada hoy, como si cada sombra estuviera observando, cada esquina ocultara una amenaza. Mis manos agarraban el volante con fuerza, nudillos blancos, mi mirada saltando a cada movimiento en las calles. Nadia estaba a salvo por ahora, descansando en mi casa, pero esa seguridad era frágil, temporal, y en el momento en que bajara la guardia, podría romperse.
No había dormido bien la noche anterior. Incluso cuando ella estaba dormida, el recuerdo de su rostro aterrorizado, los rastros de miedo aún grabados en su expresión, me atormentaba. Le había prometido protección, y siempre cumpliría esa promesa, pero las promesas solas no garantizaban seguridad. La acción lo hacía. La vigilancia lo hacía. La planificación lo hacía.
"De acuerdo," murmuré bajo mi aliento, voz ronca de fatiga. "Veamos quién ha estado observando."
Mi teléfono vibró con un mensaje seguro de uno de mis contactos más confiables. Una pista sobre un individuo sospechoso cerca de su apar