Punto de vista de Nadia
El sueño llegó como una ola traicionera, arrastrándome hacia abajo antes de que pudiera resistirme. No fue un descanso reparador. Fue un lugar oscuro y fluido donde la línea entre lo que era yo y lo que era el sistema se volvía borrosa, casi inexistente. Soñé con luces plateadas que corrían bajo mi piel como venas vivas, con la voz de mi padre susurrando verdades a medias, con Lena mirándome desde el otro lado de un cristal que no podía romper. Y en el centro de todo, es