Punto de vista de Nadia
Los faros detrás de nosotros cortaron la oscuridad como algo vivo, creciendo más grandes con cada segundo que pasaba hasta que el resplandor llenó la ventana trasera y convirtió el interior del auto en un tenue reflejo de formas pálidas y rostros tensos. Al principio me dije a mí misma que era solo otro vehículo en la carretera porque la alternativa presionaba demasiado fuerte contra mi pecho, pero la expresión de Adrian ya había cambiado y esa certeza callada en sus ojo