Punto de vista de Nadia
La ciudad se sentía viva esta noche, pero no de la forma habitual. Zumbaba con un caos silencioso, una vibración baja bajo las calles y los edificios que solo yo podía percibir a través de la red, a través de las transmisiones, a través del pulso sutil de los datos. Cada movimiento, cada susurro, cada sombra formaba parte del juego —y yo ya no era una jugadora que reaccionaba. Era la que controlaba el tablero.
Me senté en la sala de control, Adrian y Damien flanqueándome