Punto de vista de Nadia
La ciudad estaba silenciosa esta noche, pero eso era una mentira. Bajo la quietud, la red zumbaba con tensión, con traiciones susurradas, con movimientos silenciosos que solo yo podía percibir. El aliado desaparecido —la primera verdadera fractura en mi círculo— era más que una complicación. Era una advertencia. Alguien se había colado por mis defensas, y Mireya me estaba probando de nuevo, empujándome a una reacción que no podía permitirme hacer sin precisión.
Me senté