"Por Ava"
Durante las dos semanas siguientes a la amenaza de aborto, seguí al pie de la letra las instrucciones de la Dra. Elina: permanecí en reposo absoluto en la cama, evité cualquier esfuerzo físico o emocional, y tomé los medicamentos según lo recetado. En medio de todo esto, mis oraciones por el bienestar de mi bebé nunca cesaron.
Gracias a Dios, no hubo más señales de sangrado, solo una discreta secreción de color marrón que la doctora aseguró que era normal. Aunque soporto los cólicos,